sábado, 21 de noviembre de 2020

Exclusión digital en tiempos de pandemia.

Esta tarde ha llegado hasta mi a través de twiter este artículo que comparto y que a su vez es la traducción de otro más extenso publicado en Reino Unido: "Exclusión digital: Tragarse el orgullo y sentirse excluido"

He querido recogerlo aquí porque recoge una esfera de la exclusión que no siempre reconocemos, pero que se ha evidenciado en estos momentos de pandemia. 

En los momentos iniciales de la declaración de pandemia y principalmente durante el confinamiento se manifestó crudamente el aislamiento de aquellas personas que por ausencia de acceso a internet presentaban dificultades para mantener comunicación con personas cercanas o seguimiento con profesionales, para distraerse y disponer de ocio y entretenimiento, para continuar con las clases o actividades formativas o incluso para tener la posibilidad de pedir ayuda. En definitiva las personas en situación de pobreza se encontraban ademas de confinadas, aisladas.

Con la evolución de los meses, fruto del cierre o paralización de las administraciones públicas y de otros servicios asociados, se produjo un enorme atasco y colapso a la hora de iniciar la apertura, además debido a las restricciones y recomendaciones para impedir o reducir contagios se limitó el libre acceso y se impuso la obligatoriedad de solicitar cita previa en prácticamente todas las oficinas. Para esta cita previa  prácticamente la única via habilitada fue solicitar cita a través de internet, ya las llamadas telefónicas corresponden al siglo pasado o cuando existen, del otro lado te topas con una máquina que a menudo entre las opciones que ofrece no está la que necesitas.

Si bien para un gran número de personas la posibilidad de realizar trámites en línea ha facilitado el acercamiento a la administración y por ende ha ampliado las posibilidades de ejercer sus derechos, para otras muchas personas ha constituido una barrera y una exclusión de facto sobre esos mismos derechos.

Ya no es solo la imposibilidad de ser atendido por una persona, si no en muchos casos obtener un certificado y acreditar tu identidad ha quedado limitado en exclusividad a la solicitud del trámite en linea: 

  • renovar o acceder a un documento identificativo (únicamente cita en línea o trámites a través de certificado digital) El periodista Zigor Aldama recoge muy bien lo que está sucediendo en Bilbao en este reportaje.
  • solicitar un certificado de empadronamiento (únicamente en línea)
  • solicitar copia de tu contrato de trabajo o nóminas (en plataforma digital)
Trámites que a su vez, se requieren como imprescindibles para poder conseguir por ejemplo algo tan básico como los alimentos (documentación requerida para acceder a reparto de alimentos), solicitud de rentas mínimas o cualquier prestación municipal.

Todavía hoy conviven entre nosotros personas con analfabetismo y no hemos logrado extender el acceso a la educación a todas las personas del planeta. No olvidemos el objetivo 4 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, muy relacionado también con el objetivo 5. Y sin embargo ¿cómo pretendemos eliminar la pobreza o reducir la exclusión creando nuevas barreras ahora digitales y trabas administrativas limitando todavía más la posibilidad de ejercer derechos sociales o de ciudadanía?

En los últimos meses hemos sido testigos del atroz aumento de las situaciones de pobreza y exclusión. En mi caso he sido testigo de los nuevos muros que hemos levantado tanto para los "nuevos" pobres como para las que el sistema ya había abandonado antes de la llegada de la pandemia.  Sospecho que estos muros, existentes con anterioridad, ahora son más numerosos y han ganado en altura por no contar con las competencias digitales suficientes o por el mero hecho de no tener acceso ya sea por no disponer de libre acceso a red wifi o datos móviles o por imposibilidad económica para comprar un smarphone o un ordenador.

La pobreza es un círculo que no debemos enmascarar con subtipos tales como pobreza energética o pobreza digital.



lunes, 11 de mayo de 2015

II. Eficiencia vs justicia y bienestar. Gestión de sanciones en los “JobCentre” de Gran Bretaña.

A estas alturas ya conocemos los resultados del pasado Jueves en Gran Bretaña. Un segundo mandato con mayoría conservadora con lo que suponemos que no habrá contrabalance ni moderación en sus políticas de austeridad, incrementando las desigualdades entre personas e imponiendo una vez más la eficiencia a la justicia.

A continuación, la segunda y última entrada sobre el caso Británico.



La optimización de los recursos no puede estar por encima de criterios de justicia social y bienestar de las personas.
Antiguos empleados  de Jobcentre (oficina de empleo) en Gran Bretaña, denunciaron que las operaciones de gestión de las prestaciones económicas a las personas desempleadas, estaban guiadas totalmente por la eficiencia, animándoles a interponer sanciones a diario, en cada cita y contacto con el cliente se veía como una oportunidad para tramitar una sanción.

Un empleado John Longden denunció que las plantillas recibían órdenes por parte de los directivos de las oficinas de empleo de confundir e incomodar a los "clientes" de tal manera que cometieran alguna falta y pudieran cortarsele los pagos de la prestación de 4 semanas hasta 4 meses por aparentes incumplimientos de las normas, tales como no acudir a una cita o no traer suficientes demandas de empleo.

Los parados eran tratados de manera inapropiada con el objetivo de llegar a los niveles de eficiencia (sanciones) fijados por la dirección sin tener en cuenta la justicia o el bienestar de las personas.
La denuncia escrita de Longden se refiere a lo que él ha presenciado como empleado en las oficinas de empleo de Salford y Rochdale entre 2011 y 2013 y ha sido presentada a la comisión parlamentaria que está investigando el sistema de sanciones.

La comisión parlamentaria también recibió una denuncia escrita de otro empleado en la que acusa al Jobcenter de hacer bullying a los parados. Dice que recibía órdenes de sus jefes para que impusiera más sanciones y fue amenazado con medidas disciplinarias cuando cuestionó esta política. Ian Wight afirma que los empleados sin escrúpulos escogían a los vulnerables y débiles para imponer sanciones.
El sindicato PCS que ha declarado ante el comité y representa a las plantillas de los Jobcenter dice que al menos dos tercios de los empleados han sufrido presiones para que tramiten sanciones de manera inapropiada. La plantilla era amenazada de que sus puestos serían ocupados por otros si no hacían lo que se les decía. Se creó además, un ambiente laboral insano y falto de profesionalidad. La dirección animaba a una postura de confrontación con los clientes. Las acciones de la dirección pusieron en peligro la seguridad de la plantilla, con discusiones e incidentes que ocurrían a diario. Se tenía que llamar a seguridad frecuentemente así como a la policía.
Longden afirma que la plantilla utilizaba varios trucos para sancionar. Se fijaban objetivos irracionales de búsqueda de empleo como parte de las declaraciones que firman los parados para recibir ayudas, por ejemplo exigir un mínimo de 6 solicitudes de empleo semanales sin tener en cuenta su habilidades o su experiencia. El objetivo era encontrar una oportunidad de sancionar.

En algunas ocasiones los orientadores laborales de manera intencionada convocaban en el registro a parados, pero no les informaban de la cita, asegurándose de esa manera de que serían sancionados al no acudir. Eran obligados a presentar un número irracional de demandas de empleo, o que se referían a empleos para los que claramente no estaban preparados, o eran obligados a firmar a diario en la oficina de empleo, todo esto con la esperanza de que fallaran en alguna de estas tareas o que faltaran a alguna cita o que llegaran tarde a ella.
Lo narrado por los trabajadores, muestra de manera clara un modelo de gestión que fuerza a personas empleadas a realizar acciones ilegales e inaceptables, sancionando al menor incumplimiento (en muchos casos forzado), favoreciendo así aumentar el número de bajas en el sistema y empujando a las personas hacia situaciones de total desprotección y pobreza.

La conclusión principal es que el actual sistema de sanciones en Gran Bretaña hace más difícil la labor de dirigir a los parados de las ayudas públicas hacia el mundo laboral.
El actual sistema de sanciones, absurdo y brutal, se sostiene porque hay un cálculo político de que la población tiene unos niveles de simpatía muy altos al hecho de que desde los Jobcenter arrojen de manera arbitraria a la pobreza a las personas demandantes de ayudas, una simpatía que se deriva del éxito de la retórica del "parado gorrón".

lunes, 4 de mayo de 2015

I. “Sanciona primero, investiga después”. Gestión de prestaciones sociales en los Jobcentre Británicos.

Reproduzco aquí un artículo en el que he colaborado, esta es la primera parte, a lo largo de esta semana incluiré la segunda.  Ha sido publicado en el Blog de Argilan, Plataforma de ESK contra la exclusión social y de la cual formo parte. 
En el último debate de la BBC de preguntas a los distintos líderes que se presentan como candidatos a Primer Ministro, David Cameron, actual primer ministro británico planteo una dicotomía falsa: "Earning vs learning" "trabajar o estudiar" pero no depender desde el inicio de tu carrera profesional de los beneficios del sistema. 
Esto es totalmente falso, ya que muchas personas no disponen de los suficientes recursos para poder estudiar  y al mismo tiempo tampoco pueden incorporarse al mercado laboral. 
El modelo de política de reducción del gasto social al mínimo (muy extendido en la actualidad), impide la posibilidad de desarrollar una cobertura económica y social que permita a las personas "incluirse" en el sistema  o ante circunstancias sobrevenidas no "descolgarse" de él cayendo en la exclusión.
Es en este marco donde se puede interpretar las iniciativas que desde los Jobcentre se llevan a cabo y que podéis leer a continuación.





Os animo a leerlo, porque la situación que describe... Nos resulta familiar.

“Sanciona primero, investiga después” Gestión de sanciones en los “JobCentre” de Gran Bretaña.

Desde Argilan, nos hacemos eco de la polémica surgida en Gran Bretaña en torno al sistema de sanciones a las personas desempleadas registradas en los “JobCentre” y que son perceptoras de prestaciones sociales.
La alarma saltó en Julio del año pasado cuando David Clapson enfermo de diabetes falleció sin dinero, electricidad, ni alimentos en su estómago, tres semanas después de haber sido sancionado y suspendida su prestación.
En respuesta a este hecho, más de 200.000 personas indignadas por su muerte firmaron una petición reclamando una investigación exhaustiva e independiente sobre el régimen de sanciones del Departamento de Trabajo y Pensiones. Consiguiendo su objetivo, una comisión parlamentaria de Gran Bretaña formada por diversos partidos ha pedido la revisión urgente del sistema de sanciones a los perceptores de ayudas ya que es injusta, excesivamente punitiva y no ayuda a la gente a encontrar un trabajo.

Salvando el fatídico suceso de la muerte de David, algunos de los hechos narrados de la situación Británica nos resultan similares a los casos de personas titulares de RGI. Lo verdaderamente alarmante tiene que ver con la política y lógica imperante detrás del modelo de gestión de las prestaciones sociales que se esta desarrollando en el caso Británico o tratando de implementar, con algunas similitudes, en nuestra opinión, con la gestión de la RGI por parte de Lanbide.



La situación en Gran Bretaña es la siguiente: en Octubre de 2012 entró en vigor un nuevo sistema de sanciones a personas desempleadas perceptoras de ayudas del gobierno.
Un sistema que funciona con el lema "sanciona primero, investiga después" y que causa dolor, hambre y que hace más difícil para la persona desempleada  poder encontrar un trabajo.
El actual régimen de ayudas condicionadas es burocrático, caprichoso y brutal; impacta de manera desproporcionada en la gente vulnerable, particularmente en las personas discapacitadas, dejándolas frecuentemente desamparadas, en la pobreza y dependiendo del banco de alimentos para comer.
Sancionar no ayuda a encontrar trabajo y el modelo británico se ha centrado en la tarea de imposición de sanciones, primando una vez más el ahorro por encima de las personas.
¿Nos suena?
Las sanciones se imponen de manera inapropiada, causan privación, miseria y problemas de salud y fuerzan a los demandantes de empleo a recurrir a los bancos de alimentos para sobrevivir. La investigación parlamentaria refleja que las sanciones son frecuentemente por incumplimientos triviales, los parados no entienden porqué han sido sancionados, y tienen que arreglárselas para salir adelante sin ingresos.
Los parados más vulnerables y que corren más riesgo de ser sancionados son especialmente aquellos con enfermedades mentales o dificultades de aprendizaje.
En el último año se han impuesto alrededor de un millón de sanciones. En 2013, 871.000 personas han sido sancionadas con la perdida total o parcial de sus ingresos por un mínimo de cuatro semanas.
Por otra parte, existen unos pagos de subsistencia pero solo una minoría es informada de ello, forzando a muchos a sobrevivir con cero ingresos. Los bancos de alimentos se han visto desbordados desde que se aprobó el nuevo reglamento de sanciones en 2012, un 83% de ellos han visto aumentar el número de personas que acuden.
La hacienda Británica es la única que parece beneficiarse del sistema de sanciones, se han recuperado 275 millones de libras en 2012, frente a 50 millones en 2010.



¿Te ha resultado interesante este artículo? ¿Conocías el caso de David Clapson? ¿Crees que pueden llegar a ser efectivas las recogidas de firmas aquí en España?
Puedes participar dejando un comentario sobre estas u otras preguntas que te hayan surgido a raíz de este artículo.

Un saludo.
Miriam S.C.

domingo, 19 de abril de 2015

¿Hay ayudas después del desempleo? Si, y son tu derecho.

La pobreza ha crecido en la última década, a las personas y colectivos tradicionalmente excluidos, se suman las personas que han perdido su empleo en los últimos años y no pueden incorporarse nuevamente ya que las oportunidades para hacerlo son realmente escasas. Existen además trabajadores/as pobres, las cuales a pesar de encontrarse empleadas sus ingresos siguen siendo insuficientes para poder vivir dignamente.
Todo este grupo de personas constituyen hoy los pobres de la sociedad española, nuestra situación puede oscilar de la precariedad a la pobreza y exclusión.

Mayoritariamente, el sistema de protección español para hacer frente a esta realidad se ciñe a diferentes prestaciones para las personas desempleadas de la Seguridad Social y una vez agotadas estas, tal vez a los al rededor de 400 euros del plan "prepara", como antesala a la nada...
Digo esto porque una vez llegada esta situación la mayoría de personas desconoce la posibilidad de solicitar las Rentas Mínimas de Inserción que las Comunidades Autónomas gestionan a través de los Servicios Sociales Municipales y pasan situaciones de terrible necesidad, malviviendo gracias a familiares o amigos, a los comedores sociales o a las aportaciones del banco de alimentos. Injustamente, las rentas mínimas no darán para mucho más, sin embargo, es al menos un ingreso económico más.

La mayoría de personas desconocen esta prestación porque no se informa de su existencia a través de las oficinas de "desempleo", de otras administraciones públicas, o los medios de comunicación...que en contadas ocasiones comunican sobre los servicios sociales y siempre que lo hacen, suele ser por desgracia desde un punto de vista negativo.

Al igual que hay campañas públicas de información sobre "la gripe", "el voto por correo"o las recomendaciones de la DGT para "la operación salida" , por poner un ejemplo, ¿por qué no se informa sobre este tipo de ayudas? ¿acaso no es alarmante la situación de pobreza que vive el país? No existe interés por dar a conocer las prestaciones a las que desde los servicios sociales se pueden ofrecer.




Habiendo ausencia de información y por lo tanto desconocimiento generalizado de la población, aumenta el estigma sobre este tipo de ayudas y sobre las personas que las cobran, a la vez que no existe un registro formal numérico exhaustivo de la realidad de pobreza existente.

domingo, 11 de enero de 2015

Je suis musulman.

 Foto: Elva Arce

Lamentablemente los actos terroristas que se están sucediendo estos días en Francia, no harán más que incrementar tendencias xenófobas y racistas hacia la comunidad musulmana.
Ojalá me equivoque.

Me gustaría que pudiésemos hacer el esfuerzo de tratar de comprender la complejidad de las cosas, la interrelación

martes, 23 de septiembre de 2014

Militares, policias..¿nuevas trabajadoras sociales?

Hace ya tiempo que pienso por momentos que debería haber elegido otra profesión, o al menos desde otra área. La verdad es que me encanta el trabajo social pero cada vez veo más limitado nuestra área de intervención. Por el contrario otros profesionales desempeñan tareas que en mi opinión deberían desarrollar personas con formación en el ámbito social o de las humanidades.



¡¡¡BASTA YA DE CRIMINALIZAR!!!
!!!!BASTA YA CON EL DESPRESTIGIO DE LOS DERECHOS  y de los profesionales SOCIALES ¡¡¡¡¡ 

martes, 11 de marzo de 2014

Voluntariado. De Comunidad a Servicios.

Días atrás de regreso de un encuentro de voluntariado en Madrid pude conversar en el autobús y después de un fin de semana intenso, sobre cuestiones entorno a la participación del voluntariado en los proyectos de las organizaciones del Tercer Sector.

La conversación se dirigió inevitablemente hacia el valor del voluntariado, las motivaciones, los fines, el componente ético del mismo y para mi sorpresa sobre la tendencia hacia la "monetarización" del mismo. Esto último me animó a interesarme sobre el tema

sábado, 8 de febrero de 2014

¿Hay Coaching en el Trabajo Social? Crítica desde las funciones y objetivos de la disciplina.

Existen un gran número de disciplinas dedicadas a la intervención social, y  una cada vez mayor interdisciplinariedad. A menudo resulta confuso conocer con exactitud los diferentes campos de acción profesional de las diferentes ciencias sociales.
Esto nos ocurre con disciplinas consideradas "tradicionales" (filosofía (madre de todas las ciencias), medicina, enfermería, sociología, psicología) incluyendo entre ellas las surgidas en los últimos dos siglos, como es el caso del trabajo social.

Si bien es cierto que existen funciones profesionales compartidas en el campo de la acción social, en la teoría (y no siempre en la práctica) de cada disciplina hay una serie de funciones profesionales específicas, que nos permiten distinguir el área en el cual cada profesional va a trabajar y para la cual tiene una formación específica.
Practicamente podemos encontrar profesionales de todas las áreas que ofrecen servicios de Coaching, por lo cual he decidido dedicarle esta entrada,

miércoles, 22 de enero de 2014

Ahora, Grupo y Comunidad.

Históricamente en España se ha venido entendiendo el objeto del trabajo social vinculado al binomio necesidad-recurso. En momentos como los actuales en los que los pilares básicos reconocidos del Estado de Bienestar se ven desmantelados o atacados por políticas neoliberales de gasto cero, nos preguntamos: ¿cómo poder hacer frente a las necesidades o demandas de las personas? Se dice y se constata en las partidas presupuestarias de Servicios Sociales, la ausencia en la distribución de los recursos económicos y la reducción de prestaciones sociales, sanitarias, educativas...

Es por muchos conocida la visión que vincula a las profesionales (por ser estas mayoría) del trabajo social con la gestión, "el papeleo", encerrados en burocráticos despachos del sistema y en las posibilidades que este le brinda a través de las prestaciones sociales.

Sin embargo, el trabajo social es, y debe ser, mucho más que los servicios sociales o las políticas públicas de bienestar social,